Recorrimos la costa sur de Islandia entre febrero y marzo de 2025, en camper y con nuestros dos niños. Niko tenía seis años y Kai, tres. Durante una semana llegamos hasta Stokksnes y volvimos hacia el oeste, combinando la costa sur con el Círculo Dorado.
Queríamos ver el paisaje con nieve y tener la posibilidad de encontrarnos con auroras. Tuvimos suerte: seis de los siete días fueron muy buenos. Pero también esperamos a que mejorara el tiempo y acabamos viajando hacia el aeropuerto en plena nevada.
Al recordar aquella semana, nos quedamos con el cambio de paisajes y con lo cómodo que resultaba volver a nuestra pequeña casa después de una visita con frío.
Una semana para conocer una parte de Islandia
Elegimos la costa sur y dejamos la vuelta completa a la isla para otra ocasión. Nos dio cascadas, playas negras, glaciares y montañas sin tener que añadir todas las regiones al mismo viaje.
El buen tiempo influyó mucho en lo que pudimos hacer. No contaríamos nuestra semana como una lista que cualquier familia pueda completar en siete días: también dependió de las condiciones y de cómo estábamos nosotros.
Nuestra primera cascada
Seljalandsfoss fue la primera cascada que vimos. Ese día no visitamos ninguna otra y no sentimos que faltara nada. Entre recoger la camper, el equipaje y los niños, aquella parada nos parecía suficiente.
En invierno no siempre se puede hacer el recorrido que aparece en las fotografías. Para nosotros, disfrutarla desde la base ya justificaba la visita.

Calados junto a Skógafoss
En Skógafoss comimos en la camper y pasamos un buen rato junto a la cascada. No subimos al mirador: nos acercamos a la base, acabamos calados y volvimos a cambiarnos de ropa. Tener nuestra casa cerca resultaba muy cómodo.
También hicimos la caminata al avión de Sólheimasandur. Se nos hizo algo larga y parte de la familia regresó en shuttle. Fue uno de esos planes que no repetiríamos por obligación si los niños estuvieran cansados.

Salir, pasear y volver a la camper
Con dos niños de edades distintas, nos ayudaba que cada visita no dependiera de terminar una caminata larga. A veces un paseo corto o los primeros miradores nos daban justo la experiencia que buscábamos.
La camper era el lugar al que volvíamos para comer, cambiarnos y descansar. Vivir cuatro dentro en invierno también significaba organizar el abrigo y la ropa húmeda. Nos dio comodidad, pero tenía su propia rutina.
El hielo y una espera que cambió la visita
Jökulsárlón fue uno de nuestros lugares favoritos. Paseamos por la nieve, observamos el hielo y vimos unas cuantas focas. Algunas zonas resbalaban bastante; no llevábamos crampones y lo prepararíamos mejor para otra visita invernal.
En Diamond Beach encontramos nieve y visibilidad mínima. Esperamos en la camper y una hora después regresamos con sol. La visita fue muy distinta de la que habíamos imaginado al ver fotografías.
Nuestra espera no sirve como consejo para cualquier temporal. Antes de conducir hay que consultar el tiempo, las carreteras y los avisos de SafeTravel. En las playas, mantened distancia del mar y respetad la señalización.

El atardecer en Stokksnes
Stokksnes fue nuestro punto más al este. Dedicarle el atardecer es una de las cosas que repetiríamos. También lo dejaríamos fuera si el tiempo no acompañara.
Nos apetecía llegar allí, pero el camino de vuelta también necesitaba tiempo. No tiene sentido alcanzar el último lugar del mapa a costa de quedarnos sin margen para regresar.

Las erupciones y el último baño
En la vuelta visitamos Geysir y Gullfoss. A los niños les encantó ver las erupciones de Strokkur: fue uno de los recuerdos que nos llevamos de esa parte del viaje.
Terminamos en Blue Lagoon. Después de una semana en camper, aquel baño caliente fue un buen cierre para los cuatro.

Lo que repetiríamos de aquella semana
Repetiríamos la costa sur, las paradas a su ritmo y la posibilidad de regresar a la camper después de salir con frío. Dejaríamos más atención a las noches y al margen del regreso.
Para las pernoctas, hay que comprobar campings autorizados y abiertos y las normas vigentes. Que nosotros durmiéramos una vez en un lugar no lo convierte en una recomendación para hacerlo ahora.
La guía de Islandia reúne el recorrido desarrollado y la organización práctica del viaje. Podéis ver dos páginas reales para conocerla por dentro. Aquí nos quedamos con lo que vivimos durante aquella semana.
